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Hechos en casa

Víctor Riggio los subió al plantel profesional después de seguirlos en la Primera Local durante el último semestre. Te presentamos y contamos la historia de los dos chicos que desde hoy entrenan con el equipo superior: Jeremías Olañeta y Agustín López.
Hace 6 meses
03/01/2018 23:04
El Mariscal de sangre Alba
Agustín López no nació futbolísticamente en Gimnasia, pero, su corazón estuvo siempre en el Albo, criado en una familia Albiceleste de pura cepa, su abuelo, sus tíos, su papá, todos son fieles concurrentes al Gigante desde hace muchos años. Agustín es bisnieto de María Amelia Vera, conocida en la popular como la “Abueli”, la señora que pidió como último deseo que sus cenizas fueran esparcidas en la Bandeja y en el campo de juego del Gigante. 
El Mariscal, como lo llaman en la Cuarta División, donde el jugaba y era capitán, empezó a darle a la pelota en la Escuelita de los Gallitos de Sanidad, por la cercanía de su casa, allí jugó hasta la Séptima, fue a Limache a probarse con edad de Sexta, eran 30 chicos, quedó él solo. Agustín era delantero, pero, en Quinta, Norman Juárez lo paró en defensa y allí encontró su puesto. Tuvo pasos largos, en Cuarta dio el salto a la Primera Local, donde debutó con Mariano Padilla como entrenador, no salió más. Fue subcampeón del Anual en el equipo de Daniel Ramasco, su físico, su categoría y tranquilidad a la hora de jugar, fueron observadas por Riggio que lo llevó al plantel superior. Agustín cumplió parte de su sueño, el de su familia y el de la Abueli que seguro sonríe desde allá arriba, desde donde seguirá observando los pasos que su bisnieto da en el club de sus amores.

Con cuna albiceleste
Otro de los juveniles incorporados al plantel profesional, es el volante central Jeremías Gustavo Miguel Olañeta. A sus 19 años jugaba en la Primera Local y ya había participado en diversos entrenamientos con el equipo del Federal en la era Bianco y de Botella, ahora a pedido de Riggio fue promovido al equipo superior. Hincha y jugador de la cantera de Gimnasia desde la época de escuelita, llegó cuando tenía 5 años, Jeremías cumple, parte, del sueño del pibe, el otro es debutar, entrenando a la par de los que muchas veces vio jugar y esperando la posibilidad de debutar en un partido oficial. Jeremías es un volante con mucha entrega, sacrificio y despliegue, un jugador que puede no jugar bien, pero que siempre deja todo en la cancha. 
En su primer día de entrenamiento Pablo Motta fue el encargado de darles la bienvenida, los chicos cruzaron palabras y bromas con el capitán albo, mostrándose cómodos y cumpliendo con cada ejercicio impuesto por el Profe Diego Kofler.

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Autor

El Gigante de Salta

Periodista deportivo.

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