LEGATUS

Agua bendita

Bajo un aguacero, Gimnasia y Tiro recuperó la memoria, puso mucho huevos de pascua y se quedó con el triunfo en los primeros noventa minutos de la serie ante Sportivo Desamparados. La lluvia fue una inesperada aliada para darle emotividad a una noche de resurrección y reconciliación del equipo con los fieles de siempre. El domingo se definirá esta historia en San Juan.
Hace 4 meses
02/04/2018 10:39
El domingo de Pascuas es una de las fechas más emotivas en el calendario de la religión católica, es el día de la resurrección de Cristo, para Gimnasia fue similar, el equipo de Victor Riggio resurgió de entre las sombras y dudas, tuvo orden y despliegue, pero fundamentalmente puso garra y corazón desde el minuto cero del partido, por eso la gente se contagió y en el Gigante se vivió una noche de paz, de reconciliación. Cuando un equipo no puede desde lo futbolístico debe meter, ese es el primer mandamiento del fanático, pero ayer al poner y trabar con tripa y corazón, Gimnasia le agregó fútbol, con apariciones de López Macri, en un primer tiempo en donde solo faltó el gol, con buen acompañamiento de Motta y Fabio Gimenez y el aporte de siempre de Toledo, que si bien le sigue costando el gol, le aporta muchísimo sacrificio al once de Riggio. 
La lluvia nunca cesó, desde antes del encuentro se ensañó con aguar la noche de Gimnasia, fueron noventa minutos bajo un aguacero, perjudicó la presencia de la gente, pero le puso mayor emoción a un encuentro que de por sí ya tenía una dosis grande de adrenalina, y cuando más agua caía, más fuerte fue el aliento, el equipo se contagió y nunca bajó los brazos buscando la diferencia pese al cerrojo defensivo que dispuso Desamparados. Vale destacar el piso del Gigante que se bancó la lluvia sin mostrar un solo charco de agua.
En el complemento el DT metio mano en el equipo, adentro Maxi López, Arraya y  Ceratto, y esta vez los cambios funcionaron, Maxi le dio vértigo, Ceratto igual y Arraya anotó.
El gol fue del menos esperado, o si, del que necesitaba y debía marcar, del resistido Juan Arraya, el jujeño anotó y lo festejó a lo grande, desahogo gigante y fiesta en la platea alta repleta de gente que buscaba un techo para cubrirse del agua que no cesaba. 
Gimnasia mereció mejor suerte, debió ganar por más diferencia, incluso le anularon un gol. Perelman salvó al visitante ante el propio Arraya y López Macri, también estuvo muy cerca Cazula con un frentazo que pasó cerquita. La visita quiso reaccionar, pero tanto Cazula como Ibarlucea estuvieron con todas las luces y redondearon un gran partido junto a un seguro Mauro Leguiza que estuvo atento cuando se lo precisó. 
La diferencia y la ventaja ahora la tiene Gimnasia que deberá hacer valer en el estadio puyutano, la misión no será fácil, pero tampoco imposible, el Albo ayer revivió, se bañó en agua bendita que pareció caer del cielo como un guiño celestial, se lleno de confianza y viajará a Cuyo motivado para seguir de pie en el presente certamen.
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Autor

El Gigante de Salta

Periodista deportivo.

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